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La Vida de Sancho (VII): Master of blades.

¡KRRAAAAAAARRRKKKKK! 


Corran, corran, no sé detengan, ya lo invocaron! –las rocas del lugar se estremecieron tras el rugir de Ghazbaran. Sancho no se detuvo, mantenía el ritmo y marcaba el paso para que los demás no se quedaran atrás. Es por acá, ¡vamos! 


Un grupo al menos de siete personas seguían a Sancho muy deprisa. Entre ellos se encontraba Kristt, lanzando mas res para curar a los compañeros. Tras unos minutos corriendo por las minas de Svargrond bajaron por unas escaleras donde se toparon con una escena bastante desoladora. En un costado, una chica de cabellos rojizos con una herida en su hombro que cubría de sangre gran parte de su ropa yacía en el piso. Hey! ¿Estás bien? ¿Me oyes? Kristt, ven rápido, curala. un mas res fue suficiente para reanimarla. 


¡¿Q-Quienes son ustedes?! Alejense de mi. exclamó la chica mientras apuntaba su wand contra el grupo. 


Tranquila, no te haremos daño y tampoco queremos pelea. Estamos aquí por Ghazbaran. ¿Que te sucedió? –le preguntó Sancho. 


–¿Vienen a pelear contra ese demonio? No creo que tengan las fuerzas suficiente para derrotarlo. Y-ya lo inten.. intentamos y n-no pudimos.. rompió en llanto ¡¡MALDITO DEMONIO, ACABARÉ CON ÉL!! intentó ponerse de pie pero estaba tan debil que cayó al suelo nuevamente. 


Debes calmarte, tienes una herida bastante profunda y has perdido mucha sangre. Dejanos ayudarte y así nos cuentas. Mientras Kristt la ayudaba a beber unas cuentas pociones de mana, ella le contaba al grupo como había llegado junto a su hermano a la cueva para tratar de derrotar a Ghazbaran pero jamás imaginaron la magnitud de su poder. Relató como de un solo golpe su hermano fue asesinado y como ella había corrido para salvarse y, aunque pensó que había esquivado la daga que Ghaz le arrojó, está le rozó el hombro dejandola muy malherida. Tanta fue la sangre derramada que terminó perdiendo la conciencia y, si Sancho y sus amigos no hubiesen llegado a tiempo, probablemente habria compartido el mismo destino de su hermano.


–Entiendo, lamento mucho lo de tu hermano, seguro que lo podremos encontrar en Thais en un rato más. 


El silencio invadió el lugar y las expresiones en el rostro de Kristt daban a entender que algo no estaba bien. Le puso una mano en el hombro a Sancho y le explicó como las almas asesinadas por los demonios del Triangulo del Terror quedan atrapadas en los anillos del infierno y que se desconoce cómo liberarlas. La cara sombría de la chica dejaba ver como las lágrimas en sus mejillas se habían secado. Con la ayuda de Kristt se puso de pie. Ya se que mi hermano no va a regresar, pero si hay que derrotar al mismisimo Ferumbras para traerlo de vuelta, estoy dispuesta a hacerlo. Ahora, ¿quien quiere ayudarme a matar a este maldito demonio? Sancho y Kristt se vieron a las caras y asintieron mientras que el resto del grupo alzaba sus armas en señal de apoyo. 


Llegó el momento muchachos, ya conocen la formación, no se detengan ni se contengan, vamos con todo. Sancho tomó la iniciativa y bajó las escaleras, seguido por Kristt, la chica y el resto de compañeros. En la formación liderada por Sancho iban dos knights cuidando los flancos. Tras de ellos Kristt junto a otro druida, y justo detrás de ellos, tres paladines cubriendo la retaguardia. 


Vamos niña, a mi lado, necesito que lo debilites con tu magia cuando comience la pelea. Contigo las chances de ganar están de nuestro lado. –le ordenó Kristt. No rompas fila y estarás bien protegida. Sancho, activo. 


Jah, tu cura y dejame el resto a mi. Allí viene, ¡MANTENGAN POSICIÓN! 



¡KKRAAAAAARRRKKKK! 


Un rugido más fuerte que el anterior invadió la sala y un par de demonios atacaron sin piedad al grupo. Sin vacilar, los knight avanzaron para frenarlos. Los paladines disparaban bolts desde atrás y el otro druida curaba mientras arrojaba magias de daño. Sancho se adelantó y desenvainó su espada contra Ghazbaran, este lo golpeó antes de que la espada siquiera lo alcanzara. Sancho en una muestra de rapidez levantó su escudo y detuvo el ataque. Otro ataque por un costado que Sancho vuelve a bloquear esta vez con la espada. El tercer ataque no lo pudo evitar, le dió de lleno en el pecho. Kristen de lejos no paraba de lanzarle sios a Sancho quien volvía en pie y seguía atacando y defendiendo. Por otro lado el resto del grupo seguía peleando con los demonios mientras evitaban las máquinas de navajas afiladas que habían en la sala. –NECESITAMOS AYUDA AQUI CHICOS, ACABEN CON ESOS DEMONS YA! –grito Kristt. 


La niña junto a Kristt estaba paralizada viendo como todos peleaban y como Ghazbaran atacaba a Sancho sin cesar. Veía como él se defendía y recordaba los días en que cazaba con su hermano. Recordaba como siempre iba adelante bloqueando para ella y como nunca la abandonó. Tuvo un recuerdo muy especial en el que se quedaron sin supplies para salir de una cueva y él se sacrificó para luego volver con runas y pociones y así poder limpiar el camino de salida. «Viggo, lamento haberte tratado tan mal, juro que encontraré la manera de hacerte volver, te amo». Abrió los ojos y limpió una lágrima que rodaba en su mejilla. –EXEVO GRAN MAS VIS –lanzó su hechizo más poderoso seguido de uno especial para debilitar a las criaturas. Los demonios cayeron y ahora solo estaba Ghazbaran junto a sus máquinas. La pelea final estaba por comenzar. 


Continuará.

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