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La Vida de Sancho (VIII): Visitas inesperadas.

–¡SSHH! Para de llorar y deja dormir, maldito ratero. –gritó malhumorado uno de los prisioneros de alguna de las otras celdas. 


–QUE YO NO SOY NING... 


–¡A CALLAR! –interrumpió un guardia mientras golpeaba los barrotes con su espada–. Ya es tarde, déja de joder y duerme. 


«Como si me fuese posible dormir en esta situación. Maldito guardia, cuando salga de aquí lo voy a.. ¡Bah! Me preocupa como estaran mi abuela y mi hermano, de seguro me han de estar buscándo. Necesito encontrar la manera de escapar cuanto antes». 


El tiempo aquí dentro parecía una eternidad pero al amanecer el guardia abrió la puerta de la celda y me dijo que lo acompañara porque alguien había venido por mi, algo sospechoso la verdad. ¿Quien podría saber que estoy encerrado? Y en todo caso, ¿a quien le importaría siquiera ayudarme? Lo cierto es que está podía ser mi oportunidad, así que lo seguí y aunque le pregunté quién me buscaba, me ignoró y continúo caminando. Luego de bajar un par de escaleras, atravesamos un pasadizo rodeado de celdas oscuras y vacías, mucho más deprimentes que en la primera donde estuve encerrado. Me dirigió hacia una habitación en la que me obligó a entrar en la que apenas el fuego de una pequeña antorcha iluminaba parte del lugar. Entonces la puerta tras de mí se cerró dejándome sólo con el silencio que podría hacer a cualquiera perder la cordura. El frío recorrió todo mi cuerpo y el miedo me invadió por completo hasta que una voz interrumpió.


–Asi que tú eres el que está buscando problemas en la ciudad. No tengas miedo, pasa, toma asiento. –dijó con voz gruesa un hombre sentado sobre una silla de madera en el rincón mas alejado y oscuro de la habitación.


–P-prefiero quedarme de pie, señor. –aún con el miedo recorriendo mi ser, respondí. Debido al casco que portaba y a la poca luz, no pude observar su rostro pero por el tono de su voz deduje que era algo mayor. Su armadura dorada brillaba ante el vaiven de la llama de la antorcha y, a un costado, una espada casi de mi tamaño reposaba, esto me hizo sentir aún más intimidado y cauteloso para elegir muy bien mis próximas palabras, no quería que fuesen las últimas. –Disculpe, pero, ¿quién es usted? 


–¿Quien soy yo? No hijo, eso no necesitas saberlo. Lo que si te puedo decir es que te has metido con la gente equivocada. 


–Yo, no entiendo a que se refiere señor. 


–Ahora no entiendes a lo que me refiero. –se puso de pie y se acercó a mi con actitud bastante amenazante. –Tú has tenido el atrevimiento de meterte con uno de los miembros de la alianza y, para tu desgracia, te va a costar caro. 


–L-lo siento señor, n-no era mi intención, yo solo me defendía y la verdad es que.. 


–Si, si. Todos suelen decir lo mismo. –interrumpió y con un movimiento rápido de su mano derecha me dió una bofetada que me hizo tambalear. –Esto es por las molestias que nos has causado, pero no vengo a castigarte, no. Por el contrario, te vengo a premiar. Todo ese alboroto que causaste en la ciudad con los guardias, a algunos nos pareció bastante osado y tus habilidades nos pueden servir. Gente con tus habilidades es la que necesitamos en la alianza.


–La verdad es que no sé cómo les podría ayudar, mi señor. –respondí mientras aún sobaba mi mejilla. 


–Descuida, ya lo sabrás. Ahora puedes irte y cuidado con tus próximas acciones, puede que te lleves una sorpresa si te intentas pasar de listo. Retirate. 


La verdad no tenía idea de lo que estaba sucediendo. La alianza quería mis servicios cuando hace pocas horas estoy seguro que me querían muerto. Salí de la habitación y el mismo guardia de antes me estaba esperando. Me guío nuevamente a través del pasadizo y me llevó hasta la entrada de la prisión. 


–Que suerte has tenido, aunque dudo que te dure mucho tiempo. Ahora lárgate de aquí y procura no volver a meterte en problemas. –Me liberó de mis cadenas y arrojó una bolsa con mis pertenencias


Tomé la bolsa y comencé a correr por las calles de Thais, a toda velocidad salí de la ciudad rumbo a mi casa aún con la inquietud sobre lo que acababa de suceder. «Cuidado con tus próximas acciones. Esa frase no paraba de darme vueltas en la cabeza. ¿Cuidado de qué? ¿Cuáles acciones?»



- - -



 –¡AAAHHHH! –solto Sancho un grito de dolor causado por el golpe que Ghazbaran le asestó en el pecho y que de no ser por la armadura, probablemente le habría roto los huesos. –¡A-ATAQUEN! 


–Vamos, formación dos. Ustedes, por la derecha. Sancho, vuelve en pie y presiona al frente. Niña, tu vas con él. El resto irá conmigo por la izquierda. ¡Es hora de acabar con este demonio! –ordenaba Kristt. 


Con gritos de guerra todos avanzaron lanzando hechizos que iban y venían, bolts y runas, magias de soporte y de daño. Todos esforzándose para acabar con Ghazbaran quien no mostraba piedad ante sus rivales. Respondía arrojando filosas dagas que eran interceptadas por los escudos de los knight. Invocaba sus máquinas asesinas repletas de mortales cuchillas que se acercaban por los costados pero eran rápidamente derribadas. Era un jefe bastante fuerte pero que con organización y un buen equipo derrotarlo no resultaría tan complicado. Cuando finalmente lo consigueron acorralar, rugió tan fuerte que el techo y suelo de todo el lugar parecía estar a punto de colapsar. En ese mismo instante, dos de sus ataques más poderosos fueron invocados. Una lluvia de espadas fue arrojada desde sus enormes manos en todas las direcciones impactando a varios de los chicos. Del suelo también brotaron largas hierbas venenosas causando una enorme cantidad de daño magico a los que no habían sido alcanzados por las espadas y, por si esto no fuese suficiente, con una sola habilidad alcanzó a curarse todo el daño que los chicos ya le habían causado. 


–¿ESTO ES LO MEJOR QUE TIENEN PARA OFRECER, HUMANOS? YO SOY GHAZBARAN DEL TRIANGULO DEL TERROR.. Y ESTOY AQUI PARA DESTRUIRLOS. MI VICTORIA SERA IMPECABLE. MUAHAHAHA. 


En el suelo nuestros héroes yacian atónitos por el poder destructivo de Ghazbaran. Las heridas de todos desaparecieron en un instante cuando Kristt los curó con su mas res. «No puedo creer como casi nos ha derrotado con solo un par de ataques, si los arroja de nuevo probablemente no resistiremos, creo que tendremos que retirarnos por ahora». La chica del cabello rojo se puso en pie y se abalanzó rapidamente contra Ghazbaran, Sancho la siguió y Kristt no tuvo más opción que hacer lo mismo. Un vis hur impactó de frente contra Ghaz obligándolo a desviar la mirada. Esto permitió que Sancho se pudiese escabullir por un costado con su espada desenvainada para darle de lleno mientras Kristt atacaba con runas de muerte al demonio. La espada de Sancho logró su objetivo y se clavó justo debajo del brazo izquierdo, casi alcanzando uno de los pulmones del demonio. Esto hizo que Ghaz retrocediera para volver a atacar con su tormenta de espadas. Sancho las bloqueo con su escudo mientras que los magos usaban utamo vita y continuaban atacando. A la pelea se unió el resto del equipo que ya estaba recuperado continuando así la batalla durante otro rato, atacando y defendiendo. 


Cuando finalmente parecía que todo estaba bajo control, un grupo de magos y caballeros apareció a toda velocidad desde el sur de la sala atacando a Ghaz con gran poderío. En menos de un minuto, el cuerpo de Ghazbaran yacia sin vida en el piso. 


Continuará.

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