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La Vida de Sancho (XIV): The Furious Crater.

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Estos días han sido bastante fatídicos y, en ocasiones, terroríficos, a pesar de no haber pasado mucho tiempo cazando, estuvimos haciendo una de las quest más espeluznantes, Feaster of Soul. Al menos tres días pasamos de misión en misión, yendo a cementerios abandonados dónde muchas de las criptas se encontraban abiertas y con los ataúdes al descubierto, donde incluso debimos enfrentarnos a muertos vivientes deseosos de devorarnos. Visitamos una cueva en la que un cerebro mutante y gigante cubría todo el lugar con sus tejidos y al que le debimos diseccionar algunas úlceras para poder enfrentarlo. Luego nos adentramos en el inframundo donde luchamos contra espectros malévolos y fríos que acechan las almas de los humanos que se atreven a ingresar, pocos han logrado salir con vida del lugar. Al día siguiente finalmente pudimos ingresar a Zarganash, un lugar inhóspito lleno de las mismas almas perdidas con las que ya habíamos luchado, solo que en este sitio custodiaban la entrada a Soul War. Esta fué la parte más complicada de todo ya que debíamos vencer a tres jefes para poder ir contra el final y así tener el acceso completo. El primer boss al que nos enfrentamos fue el Fear Feaster, una horrorosa y desfigurada calavera gigante cuyas invocaciones, representadas por bufones, tarántulas y espantapájaros tratando de causar horror, fobia y miedo en nosotros. El segundo era el espectro de una doncella que flotaba en el aire y portaba una hoz en su mano izquierda como la muerte misma, sus ojos rojos llenos de sangre inspiraban temor y nos hacía fallar nuestras habilidades mientras nos devolvía daño. El truco de como derrotarla lo descubrió Kristt al notar que aparecían almas que debíamos ayudar llevándolas hacia portales para darles descanso y así debilitar a la Dread Maiden. Por último nos enfrentamos al Unwelcome, una criatura indescriptible, sacada de una pesadilla e inmune a nuestros ataques, custodiado por su hermano gusano y sus pequeñas invocaciones que drenan la vida misma. Para acabar con él tuvimos que matar a su hermano porque con cada ataque, el Unwelcome perdía poco a poco su propia vida.


Antes de continuar descansamos un par de horas. El boss final era Pale Worm y debíamos estar muy concentrados ya que para llegar a él había que atravesar un laberinto lleno de trampas mortíferas y de almas que trataban de expulsarnos. Aún así nos abrimos paso y llegamos ante Pale Worm, un gusano gigante recubierto por algún extraño material parecido al acero que le servía de armadura. Al igual que en la sala del Unwelcome, varios gusanos invocados lo acompañaban lo que hacía complicado acercarse para atacarlo cuerpo a cuerpo. Además, nuestros ataques no le hacían mucho daño, sin embargo, una vez que lo atacamos de debajo de la tierra apareció un gusano aún más grande que el resto y al derrotarlo, un agujero daba acceso al piso inferior. Dentro de él había una sala tan grande como la principal donde encontramos el punto débil de Pale Worm, pero la sala emanaba gases que nos obligaba volver al piso superior para repetir el proceso hasta finalmente poderlo vencer. Y ahora si, luego de un largo día, Feaster of Soul estaba completado y nuestro acceso a Soulwar ganado.

Esa noche todos nos fuimos a dormir temprano, por fin podríamos ir a cazar en el mejor lugar de todos. Incluso, en cualquier momento, podríamos hacer la quest que nos daría las mejores armas y armaduras del mundo. La noche se esfumó y los rayos del sol comenzaron a escabullirse a través de la ventana, hoy era el gran día así que comencé a preparar mi mochila. De pronto, un estruendo sonó y una llamarada de fuego invadió mi habitación cayendo Bastian en el suelo. No entendía lo que estaba pasando, «¿nos encontraron?», pensé. Bastian jadeaba en el suelo, al verlo entre los escombros observé como un trozo de madera estaba clavado en su abdomen. Necesitaba auxiliarlo lo más pronto posible. «No te me mueras», suplicaba. Corrí hacia él sin saber que hacer mientras que mi tío cruzaba la puerta en llamas y destruida.. «Aquí estás», dijo a la vez que arrojaba a Sancho frente a mi. «No respira, lo mató». Kristt llegó por detrás y lo atacó con todo lo que tenía. No fue suficiente. Mi tío dio la vuelta y con un solo vis hur lo dejó en el suelo inconsciente. Nuevamente volteó hacia mi, ya no aguantaba más, mis lágrimas eran incontrolables. «Déjalos en paz», quería gritar pero no salió ninguna palabra de mi boca. Se agachó frente a mí y tras una fuerte bofetada dijo: «Esto es lo que logras por tu necedad». Entonces desperté, agitada y sollozando, llena de rabia e impotencia. 

–Buenos días– entró Kristt a la habitación con una taza de té en su mano. La colocó en la mesa y abrió las ventanas para que el sol iluminase todo el lugar. –Hoy es un buen día para cazar. ¿Cómo dormiste? –preguntó, pero supongo que se dió cuenta de mis lágrimas porque cerró nuevamente las ventanas y se acercó. –¿Otra pesadilla?– preguntó.

Afirmé con la cabeza. El silencio acompañado de un fuerte abrazo me acurrucaron. –Toma tu té antes que se enfríe, salimos en media hora–. Me dejó con una palmada en la cabeza. No era la primera vez que tenía este tipo de sueños y ya se los había contado. Últimamente eran bastante frecuentes por lo que Kristt me preparaba té con algunas hierbas de su despensa que me ayudaban a relajar y despejar mi mente. Me tomé el té y tal como había dicho, media hora después estaban los tres frente a la puerta de la casa esperando por mi para partir. 

–Entonces chicos, si ya están listos pongámonos en marcha que el tiempo apremia –dijo Sancho. 

Así que partimos nuevamente hacia Zarganash, a un lugar misterioso al que llaman The Furious Crater donde criaturas poderosas aguardan para tratar de acabar con la vida de aquellos que se atreven a pisar siquiera el lugar que protegen con tanto recelo. Según las investigaciones de Kristt, tres tipos diferentes de criaturas habitaban dentro del cráter: las Cloak of Terror, una enorme cebolla mutante y morada, con una boca y dientes gigantes que iba dando saltos y mordiscos vagando por la zona sin razón aparente. Supongo que la llaman Cloak porque sobre su cabeza tienen una especie de paraguas que no tenemos idea para que sirve. Ellas se encuentran en una especie de hibernación hasta que detectan la presencia de vida humana y despiertan para devorar los cuerpos de sus víctimas. Luego los Courage Leech, que fueron almas atrapadas en Zarganash que absorbieron energía maligna y renacieron como deformes criaturas del vacío que disfrutan hacer sufrir a sus presas con ataques eléctricos. Y por último, los Vibrant Phantom, fantasmas que han desarrollado cierto nivel de inteligencia y que, tras tantos años juntos, han creado su propia comunidad, atrapando, juzgando y castigando a quienes entren en su reino, como si de un sistema judicial se tratase. Según la información que teníamos, el elemento de tierra y muerte eran los que más daño les hacían mientras que ellas atacaban con energía y poder divino, bastante curioso para ser criaturas demoníacas y estar dentro de un cráter. Igual todos llevamos las protecciones correspondientes y las runas necesarias para poder hacerles frente. 


El cráter consta de cinco niveles, para acceder a los niveles inferiores hay que cargarse con energía del lugar, misma que es dejada al paso de las criaturas que allí habitan. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado porque así como dejan esa energía, también dejan residuos que causan mucho daño cuando se pasa sobre ellos. También investigamos para no coincidir con nadie y poder cazar tranquilos, sin inconvenientes. Así que estuvimos cazando durante varios días, siempre evitando toparnos con otro grupo, sin embargo, no sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar hoy. Durante nuestra hunt habitual, luego de más de una hora en el respawn llegó un grupo de la alianza, nunca los había visto, supongo eran nuevos dentro del clan. Llegaron agresivos, sin mediar palabras, atacando a las criaturas y tratando de robarlas. Lureaban y nos ponían en aprietos por lo que debimos bajar el ritmo considerablemente. Sancho se movía de un lugar a otro para ayudarnos y tratar de matarlos a ellos. Bastian también nos asistía mientras que Kristt curaba a todos como todo buen druid debería hacer. Por mi parte les aventaba runas de curación a la vez que hacía todo el daño posible para matar rápido a los monstruos. Cuando bajamos al siguiente nivel e hicimos el centro, ellos buscaron monstruos del norte y de la derecha. En medio del revuelo nos tuvimos que separar, huyendo en diferentes direcciones, corriendo entre la gente y las criaturas, tratando de salvarse y no ser atrapados en el camino. Por suerte todos llegamos al teleport y volvimos al primer piso, nadie murió. 

–Tengo una idea, acérquense. –Dijo Kristt en voz baja.

–Me parece arriesgado, pero estoy dispuesto a morir si en el camino nos llevamos a un par de ellos–, respondió Sancho, siempre tan valiente.

–Muy bien, ¡vamos a ello!– respondí. –¿Basti?

–Tengo miedo, pero por ustedes doy mi vida así que vamos.

–Bien, recuerden esperar mi señal y la de Sancho. ¿Listos? ¡Vamos!

Entramos nuevamente al respawn, Bastían buscó por la derecha y yo un poco por el sur. Las Cloaks nos seguían a gran velocidad y Sancho las interceptaba mientras que Kristt lo curaba y atacaba a la vez. No les daba tiempo de buscar más criaturas porque estábamos lejos del resto y matábamos muy rápido. Así poco a poco fuimos yendo hacia la parte sur del primer nivel. Hicimos otro centro, y otro hasta que llegamos al teleport para bajar al segundo nivel. Nos arrojamos y Sancho hizo su centro como de costumbre. Ellos también se arrojaron tras nosotros para buscar monstruos del norte y del este. «¡AHORA!» gritaron Sancho y Kristt a la vez. Corrimos hacia el teleport del tercer nivel dejándolos a ellos con todo lo que traían más lo que ya teníamos nosotros. Desde abajo observábamos cómo intentaban cruzar el teleport pero no tenían cargas suficientes para pasarlo así que quedaron atrapados en el mismo lugar, muriendo uno tras otro. La victoria era nuestra, nuestra primera batalla ganada. Esto les daría a la alianza un duro mensaje de lo difícil que es meterse con nosotros. Continuamos nuestra hunt, esperando que volvieran, pero no fue así. Luego de tantos días ajetreados y tantos horrores por los que pasamos, estábamos felices por lo que habíamos logrado. Sin embargo, qué poco nos duraría esta felicidad.


Continuará.

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